Nos dominan los sentimientos y no la razón. El nacionalismo es puro sentimiento. Me siento catalán. ¿Razones? Ninguna. Todo sentimientos. Me siento español. ¿Razones? Ninguna. Todo sentimientos. Soy de izquierdas. ¿Razones? Ninguna. Todo sentimientos. Soy de derechas. ¿Razones? Ninguna. Todo sentimientos. ¿Acaso estoy diciendo que son malos los sentimientos? Para nada. Lo que veo es que los sentimientos se han potenciado enormemente con el único objetivo de clasificarnos y orientar así nuestras acciones.
Vemos una carga policial. Qué malos. Nuestros sentimientos se disparan. Pero hemos de preguntarnos si detrás de la carga hay alguna razón. Cuando la encontramos ya sea en la defensa de los derechos de otras personas o simplemente en el cumplimiento de la ley, los sentimientos vuelven a su estado natural. Pero claro a la razón no se la puede controlar y al sentimiento sí. De ahí que los políticos potencien las dos Españas, sigan hablando de lo social, del no recorte, del nacionalismo, del todo se puede, del no hay consecuencias, del clericalismo y el anti... No obstante, el sentimiento da más disgustos cuando se topa con la realidad.
Me siento astronauta. Tu tienes derecho a sentirte bien y conseguir lo que quieras, de ahí que haya mil universidades donde puedas estudiar, pero claro la razón dice que si uno no es bueno en física o en ciencias, uno no puede ser astronauta. Y así en mil cosas. Aún se pelea por la separación de Iglesia y Estado, pasará mucho tiempo hasta que separemos sentimientos y razón. Hasta ese momento seguiremos siendo unos veletas y unos olvidadizos a la hora de votar o al tratar de avanzar la sociedad.
lunes, 3 de junio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Tu imagen por un plato de lentejas
Traigo esta noticia sobre Twitter y la inserción de publicidad. Yo creo que es un error por parte de las empresas entrometerse en medios de comunicación social. Es como si cada vez que hablara por teléfono me insertaran anuncios cada cierto tiempo. No obstante, entiendo que no me puedo poner de frente a la ola pero si me gustaría incidir en la metedura de pata que puedan estar metiendo los tuiteros al aceptar tan suculenta oferta.
A mi entender el tuitero se valora muy poco. En el artículo dicen que ofrecen 300 euros por un tuit publicitario. Visto así, una frase de 140 caracteres es mucho dinero por cada letra (quién los tuviera), pero el tuitero se olvida de que con ese tuit vincula su imagen a una determinada marca. El seguidor no se queda con que ese comentario es uno, sino que vincula el comentario a su persona.
Si no se dan cuenta estos voceros de opinión habrán vendido su primogenitura por un plato de lentejas. Para beneficio de las empresas que han encontrado un filón para encontrar embajadores de su marca a precio de ganga, ya que a la hora de vincularse con una marca no valen medias tintas. ¿O ya hemos conseguido dejar de ver a Matías Prat sin su 5% TAE? Pobre Línea Directa Aseguradora.
A mi entender el tuitero se valora muy poco. En el artículo dicen que ofrecen 300 euros por un tuit publicitario. Visto así, una frase de 140 caracteres es mucho dinero por cada letra (quién los tuviera), pero el tuitero se olvida de que con ese tuit vincula su imagen a una determinada marca. El seguidor no se queda con que ese comentario es uno, sino que vincula el comentario a su persona.
Si no se dan cuenta estos voceros de opinión habrán vendido su primogenitura por un plato de lentejas. Para beneficio de las empresas que han encontrado un filón para encontrar embajadores de su marca a precio de ganga, ya que a la hora de vincularse con una marca no valen medias tintas. ¿O ya hemos conseguido dejar de ver a Matías Prat sin su 5% TAE? Pobre Línea Directa Aseguradora.
lunes, 20 de mayo de 2013
Educación de mínimos
No hay consenso para hacer una reforma educativa seria. Los políticos se olvidan a la hora de legislar del papel que han de jugar al gobernar para todos los españoles y defender sus derechos y exigir responsabilidades.
En un país como el nuestro hay intereses de todos los tipos, religiones, partidismos, enfoques... El Estado no puede atender a todos los enfoques que se dan en la sociedad española por lo que ha de centrarse en establecer unos mínimos. En este sentido, ¿el Estado ha de impartir lenguas regionales? Si el objetivo es que la materia sea común a todos, el Estado sólo debería garantizar el estudio del español y del inglés por su proyección internacional. El resto de lenguas quedarían como elementos a elección de los padres porque no todos en Galicia quieren aprender gallego y no porque unos quieran todos han de aprenderlo.
De igual forma, en el tema de las religiones, el Estado no puede impartir todas las religiones de un país. Favorecerá la ética, un elemento común para la convivencia, y hablar de la historia de las religiones para el conocimiento común de los chavales. Estudiar o no una religión será responsabilidad de los padres, ya que es su tarea educar a sus hijos en la fe que consideren, el Estado no está para eso. Si analizáramos así asignatura por asignatura veríamos que no todas tienen cabida en el sistema educativo y fomentaríamos un marco común que favorecería la convivencia. Un chaval ha de saber matemáticas, lenguaje, idiomas, ética, historia, ciencias naturales, poesía, pintura, teatro, física, química... El resto, lo singular, se lo han de incorporar sus padres. Pero si existe el mundo de los que viven de la subvención, también están los que viven del Estado y delegan en él todas las cosas. Si se establecieran unos mínimos se promovería unos padres más responsables en la educación de sus hijos. Pero está visto que esto no se quiere, se pretende que el Estado te cuide al niño y encima exigen que sea a su gusto. Lógico que quieran manipularlo.
Y así los políticos siguen cambiando leyes cada dos por tres, movidos por sus intereses. En el último caso, el de Wert, para unirse con el tema del aborto, en una nueva recuperación de las dos Españas con la asignatura de Religión, y las nuevas generaciones como las de la Logse, abocadas al fracaso.
En un país como el nuestro hay intereses de todos los tipos, religiones, partidismos, enfoques... El Estado no puede atender a todos los enfoques que se dan en la sociedad española por lo que ha de centrarse en establecer unos mínimos. En este sentido, ¿el Estado ha de impartir lenguas regionales? Si el objetivo es que la materia sea común a todos, el Estado sólo debería garantizar el estudio del español y del inglés por su proyección internacional. El resto de lenguas quedarían como elementos a elección de los padres porque no todos en Galicia quieren aprender gallego y no porque unos quieran todos han de aprenderlo.
De igual forma, en el tema de las religiones, el Estado no puede impartir todas las religiones de un país. Favorecerá la ética, un elemento común para la convivencia, y hablar de la historia de las religiones para el conocimiento común de los chavales. Estudiar o no una religión será responsabilidad de los padres, ya que es su tarea educar a sus hijos en la fe que consideren, el Estado no está para eso. Si analizáramos así asignatura por asignatura veríamos que no todas tienen cabida en el sistema educativo y fomentaríamos un marco común que favorecería la convivencia. Un chaval ha de saber matemáticas, lenguaje, idiomas, ética, historia, ciencias naturales, poesía, pintura, teatro, física, química... El resto, lo singular, se lo han de incorporar sus padres. Pero si existe el mundo de los que viven de la subvención, también están los que viven del Estado y delegan en él todas las cosas. Si se establecieran unos mínimos se promovería unos padres más responsables en la educación de sus hijos. Pero está visto que esto no se quiere, se pretende que el Estado te cuide al niño y encima exigen que sea a su gusto. Lógico que quieran manipularlo.
Y así los políticos siguen cambiando leyes cada dos por tres, movidos por sus intereses. En el último caso, el de Wert, para unirse con el tema del aborto, en una nueva recuperación de las dos Españas con la asignatura de Religión, y las nuevas generaciones como las de la Logse, abocadas al fracaso.
lunes, 13 de mayo de 2013
Saben latín
Los políticos saben latín y saben que no tenemos memoria, con lo que sólo tienen que esperar.
Sabemos que están mal las cosas y no dejamos de hablar de lo mal que están las cosas. Tal es así que llevamos cinco años diciendo que están muy mal las cosas y venga a repetirlo. Está todo muy mal. En estos años de reflexión, hemos podido identificar todos los problemas de España: educación, sistema productivo, competitividad, burocracia, sistema electoral, sistema financiero, político, autonómico, de subvenciones... Y también hemos pensado en todo lo que habría que hacer. Pero claro hablar de tanto malo al final acaba cansando y buscamos otra cosa. Pero acaso, ¿cambian las cosas? No, decidimos cambiar nuestra realidad. Y empezamos a decir pues tampoco estamos tan mal... Podríamos estar peor... Además en el extranjero lo estamos haciendo muy bien... y el paro pues tampoco es tanto... así, todo. Lo vamos cambiando y ya, como que nos da igual todo.
Algunos, de momento, no lo estamos viendo así ahora, pero en breve lo empezaréis a notar en vuestro alrededor. Tal es el pedaleo en lo mal que están las cosas que al final nos agarramos a cualquier clavo ardiendo con tal de ver la realidad de otra forma. Ya incluso no oímos ni las noticias: ¿para qué si ya sé que todo está mal? Y al final diremos: bueno Rajoy tampoco lo ha hecho tan mal, nos salvó del rescate. ¿Y Rubalcaba? pues, un hombre de Estado.
Así será, poquito a poquito nos desmemorizaremos, y más si pasa el temporal llegarán las elecciones y votaremos tan contentos, olvidándonos de todo lo que nos hicieron y lo que no hicieron. Lo mismo pasó cuando a la inversa España iba bien, tan cansados de que todo fuera tan bien que a la mínima que se potenció lo negativo nos aferramos a ello. Lo dicho, saben latín y nosotros sin memoria.
Sabemos que están mal las cosas y no dejamos de hablar de lo mal que están las cosas. Tal es así que llevamos cinco años diciendo que están muy mal las cosas y venga a repetirlo. Está todo muy mal. En estos años de reflexión, hemos podido identificar todos los problemas de España: educación, sistema productivo, competitividad, burocracia, sistema electoral, sistema financiero, político, autonómico, de subvenciones... Y también hemos pensado en todo lo que habría que hacer. Pero claro hablar de tanto malo al final acaba cansando y buscamos otra cosa. Pero acaso, ¿cambian las cosas? No, decidimos cambiar nuestra realidad. Y empezamos a decir pues tampoco estamos tan mal... Podríamos estar peor... Además en el extranjero lo estamos haciendo muy bien... y el paro pues tampoco es tanto... así, todo. Lo vamos cambiando y ya, como que nos da igual todo.
Algunos, de momento, no lo estamos viendo así ahora, pero en breve lo empezaréis a notar en vuestro alrededor. Tal es el pedaleo en lo mal que están las cosas que al final nos agarramos a cualquier clavo ardiendo con tal de ver la realidad de otra forma. Ya incluso no oímos ni las noticias: ¿para qué si ya sé que todo está mal? Y al final diremos: bueno Rajoy tampoco lo ha hecho tan mal, nos salvó del rescate. ¿Y Rubalcaba? pues, un hombre de Estado.
Así será, poquito a poquito nos desmemorizaremos, y más si pasa el temporal llegarán las elecciones y votaremos tan contentos, olvidándonos de todo lo que nos hicieron y lo que no hicieron. Lo mismo pasó cuando a la inversa España iba bien, tan cansados de que todo fuera tan bien que a la mínima que se potenció lo negativo nos aferramos a ello. Lo dicho, saben latín y nosotros sin memoria.
lunes, 6 de mayo de 2013
Redes sociales
Leo en Expansión a un experto que dice que ahora hay que salir en las redes sociales cuando realmente se tiene algo que contar. Pero, ¿no decíamos que había que estar en las redes sociales? "Hay que estar, hay que estar", se ha dicho durante años, ahora surgen los peros. Se olvidaron que lo importante es partir de una estrategia.
Y también leo en el diario el no va más en el mundo del premio. Expansión ofrece en su espacio elparéntesis un curso de "social media", con lo que poco valor le dan si es objeto de un concurso.
Todo esto me lleva a pensar que los medios sociales, tras esa primera ola de iluminados, vuelve a ser una herramienta más, como si del correo fuera o un gran megáfono. Aunque hay muchos que no se han enterado, veremos como todo se va sedimentando y las empresas se alejarán de las redes sociales.
Porque en este caso, ¿la gente necesita que Bankia le diga que leer? El bloguero se pregunta el "quién" y esa no es la pregunta yo voy al "para qué".
Y también leo en el diario el no va más en el mundo del premio. Expansión ofrece en su espacio elparéntesis un curso de "social media", con lo que poco valor le dan si es objeto de un concurso.
Todo esto me lleva a pensar que los medios sociales, tras esa primera ola de iluminados, vuelve a ser una herramienta más, como si del correo fuera o un gran megáfono. Aunque hay muchos que no se han enterado, veremos como todo se va sedimentando y las empresas se alejarán de las redes sociales.
Porque en este caso, ¿la gente necesita que Bankia le diga que leer? El bloguero se pregunta el "quién" y esa no es la pregunta yo voy al "para qué".
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